Dos personas olvidándose
solo están queriéndose de otra manera.
El olvido llega con la soledad,
cuando uno es solo uno
y no hay hueco para otro.
Elvira Sastre
Por si una noche
decides leerme en silencio, por si te da por recordarme cuando escueza la
soledad, o por si solo deseas saber si estoy bien. Por si te lo estás
preguntando, sí, estoy hibernando, y no soy el típico masoquista que se arrulla
con recuerdos y canciones de amor. Solo hay tiempo y espacio. Ese mismo tiempo
que te hace entender que el adiós es sólo una prórroga para quedarse más tiempo.
Ese mismo espacio que te pone frente a ti y te devuelve completo.
Entenderás de antemano todos estos meses de abstinencia, todas estas llagas que
cerraron solas sin que algún desfile de recuerdos pase sobre ellas dejando
invitaciones de anhelos próximos. Disculpa las llamadas no realizadas y los
mensajes de amor que nunca llegaron, todas estas cosas fueron para mí, minutos
inseguros que rodearon mi sala antes de morir varias veces. Por si te lo
vuelves a preguntar, todo cambia, todo sutura, pero un corazón no termina de
crecer jamás, siempre habrá un efecto postamor que te hará pensar que las
miradas deben darse hacia delante y sin mirar atrás; o por el contrario, que te
hará creer que el mejor lugar para estar, siempre será bajo el techo de un
corazón a quien un día llamaste Casa.
Y tú siempre
fuiste Casa.
