sábado, 30 de agosto de 2014

Sra. Muerte

Aunque solo me escuche una silla vacía 
será firme mi voz, 
no por lo que la muerte me prometa 
sino por todo aquello que no podrá quitarme.
Luis García Montero



Hoy me dio por recorrer las autopistas del viejo cementerio que hay en mi cabeza, y miré varias veces hacia los lados buscando un pequeño punto de fuga. Cuando pude, di pasos hacia atrás y me confirmé frugalmente interfecto entre los faroles de la noche que alumbraban estas tumbas con mensajes de buenas noches. No dolían los miedos ni las cruces erigidas, solo ardía una vaga esperanza de salir un tanto ileso con las pocas horas de la tarde. Por consiguiente, caminando apresuradamente lento, llevé mis manos hacia atrás queriendo soltar las flores secas que dormirían en mi domo. Pero, como suele ocurrirme muy a menudo, olvidé que en el corredor de las melancolías solo estoy de paso. 

Perdone usted, señora Muerte, pero ya no le temo como antes. 




Jonathan Ulloa.

Lugares que no he pensado




Hoy no tengo puesta la mollera
para intentar hacerte un buen poema.
Tengo luchas innecesarias
llena de escombros,
y entre ellas unos versos para ti.

Y no te quiero tanto
para quererte mía.
Te quiero lo suficiente,
para darme cuenta de que has puesto mi cabeza
en lugares que no he pensado.

Hoy no tengo ganas de hacerte un buen cumplido,
ni pasiones, ni emociones.
Tengo la cabeza puesta en lugares desconocidos,
Intransigentes, intrascendentes.
pensando que a veces es mejor no escribir
si hay inspiraciones llenas de tristezas.  

Te quiero lo suficiente 
para hoy dejarte libre,
libertad es a veces correr lejos de lo seguro.
Pero hoy no tengo puesta la cabeza 
por encima del corazón,
porque el corazón es algo parecido
a una maquina que no para nunca de recordar.