Me susurro
al oído
aquello
que ya no haré
como
si fuese cuestión
de supervivencia:
la
noche es humareda
no inhalaré
su inercia
ni
escarbaré el pasado mientras oigo
el
ruido de las moscas al volar,
no
descansaré en las camas
donde
me abrazaste al dormir,
no
existe siquiera tu nombre
al
reverso de nuestras fotos
ni
tu maldita sonrisa
en las canciones de Vetusta
o
en los bares, lo que fue.
Así
concibo el tiempo
así
estoy después de esto
escéptico
deshecho
con
la vida encima
y
con unos cuantos poemas
que
me recuerdan a ti.
