sábado, 30 de mayo de 2015

ZAZ en mi ventana


De nosotros podría decir cualquier cosa,
o lo más importante
es decir, todo.
Y todo está sujeto    
en que verte al final del día
era escuchar en directo a ZAZ en mi ventana
mientras tú y yo bailamos siempre en noviembre.
Resumiendo:
llenar de poesía cada rincón de tus pupilas
fue la gota que completó el vaso.

Pero partió contigo en la despedida
dejando una moneda girando en la indecisión;
y por si volviera dejé la ventana abierta,
un letrero con mensajes en francés
y un código que solo tú puedes leer,
por si vuelves con ella
o si te quedas conmigo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

En mi calendario hay una fiesta


No hallé nunca 
fechas de vencimiento en mi calendario
ni sugerencias de nombres al final,
tampoco hay días festivos subrayados
prometiendo una salida solitaria.
Solo hay sueños que son como dientes de León.

A veces hay ayeres a tiempo completo
pero por ti nacen bailes a contra mudanza.
Y no juego a salvarme porque no ha hecho falta,
siempre estuviste en mi lista de primeros auxilios.
Me gusta más jugar con las letras,
mezclar tu nombre con el mío
para inventarle otro sinónimo a la futuro.
Decirte que en mi calendario hay una fiesta por tu causa
y aquello desafía todo presagio de olvido,
de tormentas y contratiempos.

También podría decirte cosas que no sabes.
Decirte por ejemplo, 
del itinerario en tu espalda,
que los días son escarcha cuando la veo,
que sé que bailas para mi cuando llega la noche 
y haces mil intentos por robar mi atención,
que recogerte el cabello al tiempo que bostezas 
es la aurora con la que me levanto cada mañana.
Te conozco, amor libre,
aunque de vez en cuando descarriles.
Aprenderte no fue cuestión de tiempo,

fue 
cuestión
de quererte.


martes, 26 de mayo de 2015

Cosas del azar



Te devolví las alas 
y en mis costados quedó la cicatriz.

Siempre 
en algún lugar,
vendrá por nosotros el frío
y no seremos ya dos abrigos a nuestra medida.
En algún rincón estaré encallando,
colocando mi presente en otras desventuras,    
y del otro lado tú,
con todo el horizonte entre tus manos
desatarás distancias ajenas.

Viviremos huyendo de nosotros, 
del resto, de todo lo que es nuestro.
Pero siempre teniendo las piernas cortas
que nuestros pies dejan huellas 
que se acercarán con cada paso al alejarnos.


De tal manera
en algún lugar,
-aunque solo sea por cosas del azar-
volveremos a encontrarnos.




viernes, 22 de mayo de 2015

Las rosas no marchitan, sólo mudan la piel


 Es inevitable caminar 
con una bomba entre la manos, 
dejar huir nuestros cuerpos pesados,
desocupados, 
perdidos 
cuando apresuramos 
a despedir los besos,
para intentar ser dos cabos que nunca se ataron.
Es decir,
olvidarlo todo.
Andando al fin 
sin saber cómo llegar a ello
y sin quererlo.

No se lucha solo con la despedida,
se golpea también con sus consecuencias;
con el trajín de un día a día 
entre nuestras ruinas;
pero debieras mirarte, 
ahí estás en medio de eso,
levantando la vivienda,
los semáforos y el cielo.

Ambos ya hemos comprobado 
que en tu presente y en el mío
se combate mucho más 
contra el post-tratado de tregua
y no siempre se sale ileso,
tenemos cicatrices de un ayer 
que no se repite en otros cuerpos.


Pareciera mentira,
pareciera que todo se olvidase 
a medida que des-avanza el recuerdo,
pero he aprendido que detrás de una historia
hay algo que siempre vuelve,
mi vida, y eres tú.
Para lo que no estábamos preparados 
era para soltarnos las manos,
para observar el atardecer 
cada quien desde su esquina.

Ya lo sabemos,
todo cambia de lugar, 
todo cambia de todo.
Fuiste un campo de batalla
y mi hospital privado.
Siempre salí con las manos llenas de ti
y sigue siendo así 
cuando pienso que piensas en mí.

Vestías siempre con tu traje de vuelo
y al desnudarte eras tres veces más deseo.
Qué forma tan extraña de resumirnos:
no nos queda otra cosa que creer 
aunque no queramos
que siempre volvemos a ser uno 
pero esta vez sin nosotros.
Y así, desde que no estás
mi vida es una fiesta sin invitados. 

Éste tiempo mal habido 
me enseñó a confiar menos en el futuro,
me mostró que al final de cada cuento 
está el sello de tu autoría,
que las espinas que duelen 
no son las que se hunden
sino las que se encarnan,
que cambiar de página 
no es cambiar de historia,
que las rosas no marchitan, 
sólo mudan la piel. 

lunes, 18 de mayo de 2015

Retrospectiva


Ella grabó en todas mis puertas 
su intermitente decisión,
tal vez la huida le dolía menos
que una guerra rostro a rostro.
Yo desdibujé aquel amor de mi piel
intentando el olvido de la herida,
pero siempre queda la cicatriz 
y es par siempre.

Ella fue una despensa repleta 
de otoños que iban y venían.
Yo, por mi parte,
repasaba nuestros cuentos incompletos.
Tenía en el bolsillo una agenda 
con instrucciones de cómo pasar el invierno sin ella,
aunque siempre me gustó más que su ayer 
me abrigase las entrañas.

Y volvía y volvía 
una y otra vez
por la carretera de lo que no vuelve jamás
y le escuchaba ser nuevamente.

Tarde lo entendí,
retrocedí el cassette del ayer.

viernes, 15 de mayo de 2015

Voy a canjear tus recuerdos por poesía

Pero ya no era ayer sino mañana.
Joaquín Sabina

Para los que escribimos
perder a alguien no es perderle del todo,
siempre deja ardor en la retina.
Tú te quedaste en mis dedos
buscando como dice Elvira Sastre
que la poesía no te olvide nunca.

poesía,
qué palabra tan trillada.
Y sin embargo es eso el meollo de tus acciones,
una guerra en mis entrañas,
un pinchazo al corazón de la soledad.

Todo esto puede ser un karma,
un teatro en donde se ha acabado la función,
donde se baja el telón y tú y yo
nos desmaquillamos poco a poco
sin mirarnos a los ojos,
para luego partir por calles diferentes.
Pero esta vez ya no te seguiré,
te miraré ser mi próximo pasado.

Hueles a esperanza
pero te reduces a incertidumbre,
tu espalda está llena de ayer,
 de flores secas que cuentan que abandonaste 
un cuerpo húmedo.
Y en mi espalda ese ayer es mi presente.

No sabría decir si volverás, 
si será de la misma forma que la primera vez,
o si doblarás por la esquina donde se regresa agotado,
sin recuerdos,
mirando hacia el futuro sin la compasión absurda 
a olvidarlo todo. 

Si traes fuego nuevamente volveré a consumirme,
lo sé bien;
pensaré que algunos incendios nunca se apagan,
que siguen ardiendo tras un recuerdo lleno de vendajes.
Un corazón sabe cuando todo está consumado
o lo contrario.
Las dudas se vuelven utopías,
tan solo quimeras intrascendentes. 

poesía,
poesía,
poesía.
¡Qué palabra tan violenta!
Y no lo he perdido todo
te lo prometo,
he ganado mucho en realidad.
He inventado una forma de olvidarte cada día:  
de vez en cuando
voy a canjear tus recuerdos por poesía.

jueves, 14 de mayo de 2015

Sigues siendo tú



Requiero alguien que me lea,
que me entienda,
que me reprenda.
Alguien que esté en contra del sistema y la mala música,
que no tenga buena suerte, que se abra paso a sí misma.
Alguien que sonría mientras me escucha bostezar,
recitar un poema o entonar una guitarra.

Requiero alguien que vista como quiere,
con poco maquillaje,
sin perfecciones, con complejos. 
Requiero necesitar a alguien a quien no necesite a diario.
Alguien que recomponga mis escombros,
mis guerras perdidas.
Requiero alguien que sepa abandonarme de raíz cuando sea necesario,
pero que siempre vuelva para saber que estoy creciendo.

Requiero alguien que entienda
que el amor es un comienzo,
no una llegada.
Alguien con quien se pueda ser feliz 
cuando se esté en días abatidos.
Requiero a alguien que me mire de espaldas,
que busque mis virtudes,
que incline la balanza hacia ella.
Requiero a alguien a quien el tiempo le sobre 
cuando se trate de volver un chubasco en tormenta.
Alguien que encuentre la manera de seguir sin mí
pero me lleve consigo.

Requiero alguien que sea más libre,
más loca,
más rebelde.
Requiero alguien que lea buenos libros,
que busque excusas para besarme la frente,
alguien que impida que la poesía sea sólo metáfora,
que convierta la poesía en anécdotas.
Requiero alguien que esté en todas partes
aunque yo decida no llevarle conmigo.
Alguien a quien logre encontrar
cuando todos han desaparecido.

Requiero alguien que me hable de revolución científica,
de viajes,
de recuerdos que siguen siendo momentos que vuelven a vivirse.
Alguien que tome sus decisiones sin temor a acertar,
que dependa únicamente de ella pero que se complemente conmigo.
Requiero alguien que critique mis obras de arte,
que las sienta tan suyas como mías.
Alguien que piense que en sentir está el orden de la vida.

Requiero alguien que no afirme siempre,
que no tema decir no.
Alguien con quien perder el tiempo también sea aprovecharlo,
que no le falte el aire, que lo regale.
Es decir,
no requiero alguien diferente,
ese alguien 
sigues 
siendo 
tú.




Recuérdalo

También se puede huir por no hacer daño 
a aquel de quien escapas.
Benjamín Prado



Sonarás irrepetible 
porque naturalmente lo eres.
Nadie se parece a nadie,
ninguna como tú puede mostrarse 
tan libre y tan ajena.

Pero estoy hibernando sin ti,
con mis abrigos rotos y caminatas diarias.
Pensarás que me echo al abandono,
y tal vez tenga razón el espejo
pero recuérdalo,
fuiste tú quien eligió partir.

Ya sé que todo se está jodiendo,
que no sé cómo estás viviendo sin mí.
Tal vez ya pasaste la estación del invierno
o estés saliendo de ella,
o nunca la sentiste pasar.
Tú has tomado tu decisión y yo la mía:
tú decidiste desterrarte de mi,
yo he decido no decidir nada todavía.
No por verte volver,
fue más bien por cobardía.

Sigue encontrándote,
volviendo a sentirte tan libre sin mi,
a no ver atrás y de reojo 
por esa puerta entreabierta
a la cual antes abrías de par en par 
para observarme.
Yo seguiré encontrando el lugar 
donde fui feliz antes de ti,
una felicidad diferente
en el que el amor propio sea el motor.

Sé que lo sabes,
que aún quedan restos de este amor desastre.
Y lo mejor dirás
es que nos queda el recuerdo.
Y tal vez estemos más completos sin nosotros,
pero dime tú
¿quién puede decir que estar completo 
es revestirse de otro cuerpo?
hay maneras, mañas y manías
y todas las aprendí a tu lado. 

Whitman lo sabía,
sabía que un amor no se plagia ni se reemplaza.
Comenzar un día después de haber perdido un amor
es empezar un día sintiendo otro.

Entre tanto
podríamos hacer un pacto:
échame de menos un rato cada día
y yo te echaré de más cada vez menos.

Recuérdalo,
tú siempre fuiste más fuerte, 
más sincera.
Por eso me cuesta decirte adiós,
porque a veces es mejor callar 
que herirse con palabras. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Rompecabezas



Esta vez no escribiré sobre el amor,
escribiré sobre una chica que supo hablarme de realidades,
de un amor revestido de presentes,
pero amor al fin.
De un amor superdotado de algo más llevadero,
de algo que entendí desde la primera vez que me habló
con el valor de una dama que perdió la educación.
Hablaré de ella, sí,
como cuando se habla de cosas extraordinarias
sin hacer mucho alarde de lo que ella representó
y sigue representando para mi mundo.

¿Qué podré decir en honor a la verdad en este amor?
Que aunque nunca toqué su cabello,
ni observé sus ojos para decirle con los míos
que eran los más bonitos que he visto,
pude sentir mil veces que así sería
cuando al fin logre tenerlos frente a mi.
Y me bastaba para frenar la ansiedad
de seguirme volviendo loco por ella a corto plazo.

Escucharle hablar
era ver pasar todas las estaciones a la vez,
era cortar un árbol para volverlo un libro.
Era resucitar de una guerra perdida,
volver a emprender el viaje de vuelta a casa.
Con ella era marchitar para volver a germinar en primavera
sin miedo a volver a secarse.
Escucharle, era escuchar también la venida del tren,
pararse en una esquina para recordarlo todo 
mientras cambiaba el semáforo.
No fue cosa del azar,
lo sé,
fue cosa de un empujón,
de esas casualidades que parecen destino, 
y tal vez era así.

Mi chica era de fuego,
Su corazón servía de autopista para el mundo.
Su interminable comienzo
era también el comienzo de un buen día.
Su sonrisa era realmente el motor 
para lograr tener una jornada perfecta
y no los complejos estados de ánimos que el mundo nos daba.
No hablaré de amor esta vez,
hablaré de un holocausto al que confundí por amor,
de una mujer que supo ganarme con acciones
que promovían a cambiarme de bando a cada instante,
es que su yo interior era cambiante según su estabilidad.
Así era mi chica.

Recuerdo que siempre le escribí sobre el amor
y de lugares que visitaríamos cuando nos entrelazáramos.
Recuerdo sugerirle quedarse conmigo
aunque a veces me sintiera distante.
Sé que lo recuerda,
sé que recuerda que alguna vez me vio consigo
tomando un café en el Zócalo de su ciudad,
que entre tanta gente sólo quería tomarlo conmigo,
sé que recuerda verme consigo 
cuando caminaba a hacer sus compras, 
y cuando volvía de la biblioteca
para dormir sintiéndose protegida.
¡qué tiempos aquellos!
y al hacerlo me devolvió a su historia de vida,
a esos lugares que me gustan también a mi.
De igual manera, 
yo hago lo mismo con ella,
también puedo decir que me la imaginaba 
cuando iba a los conciertos,
a los recitales de poesía, 
y era ella quien estaba junto a mí.
Yo también vuelvo a aquel momento en el que fui feliz.

Ella era mi chica,
Nunca olvido que tocar su espalda
era lo más parecido a besar al mundo
desde todos sus ángulos,
con todos sus sabores.
No me olvido de ella.
Del otro lado de esa pared
hace su vida sin mi pero me tiene.
Es una mujer a la que no le hace falta un espejo,
pues el mundo se refleja en ella,
su nombre lo confirma cuando llega la primavera.

No puedo decir que no esta aquí, 
ni yo allá.
No puedo decir que esto fue el fin,
ella es mi chica aunque ya no lo sea.
Por eso no escribiré esta vez del amor,
de eso a lo que fácilmente le ven la cara de tonto.
Prefiero quedarme aquí 
donde ella ha dejado un sinnúmero de cuentos 
que solo yo puedo terminar de buena manera.

Esta vez no escribiré sobre el amor, 
escribiré para decir que todo marcha bien,
para decir que sin ella mi vida es una pirueta a ojos vendados 
en el cual no sé qué me espera por suelo, 
pero siempre cayendo de pie
para volver a saltar precipitado hacia un lugar mejor.
Esta vez es para escribir que me queda de consuelo 
repasarla una y otra vez las veces que me plazca 
para sentirla conmigo aunque todo sea un deseo efímero.
Escribí esta vez para recordar
que en su ciudad,
y en la mía,
aún existen trozos de un deseo que se puede cumplir.
   
Hay un vacío y lo siento,
todo está bien, pero no es igual.

Ella es una pieza que me falta,
no es realmente indispensable,
pero esa pieza completa el rompecabezas.
Esta vez no hablaré de amor,
ni de éste momento sin ella,
hablaré del recuerdo que me queda,
de un recuerdo que palpita y no se detiene,
que toma forma de pasado
y me devuelve al fin al lugar de donde nunca debí salir,
Tal vez ese lugar es ella…

Tal vez.





Jonathan Ulloa.