He
corrido mil veces tras el olvido
como
si no hubiese otro camino
y me he perdido.
También
me he escondido del silencio
y
el recuerdo que habita en casa,
en
la ventana cuando anochece
y el polvo lo mueve.
He vuelto a los lugares donde caminábamos,
los
parques, las lluvias de ausencia,
tu
espalda y sus lunares
para poder desaprenderte.
Los
bares, las bibliotecas,
los
rincones del hogar vacío,
la
poesía, tu foto junto a la mía,
he
puesto todo boca abajo para olvidarte
y
casi lo consigo.
Pero
cuando estoy por lograrlo
aparece
tu nombre,
otra vez -hiriente y certero-
como un pequeño vendaval
otra vez -hiriente y certero-
como un pequeño vendaval
que lo desordena todo.
Entonces tengo
que volver
a empezar.
