Qué
incontables estos días pasados,
no sé
bien cómo llegué a esto
ni
cómo escapar.
Entre
la incertidumbre y la nostalgia
se erguía
mi corazón
sin
entender que la soledad también abraza
con
la misma fuerza que lo hace el dolor.
Todos
los poemas que nacieron ahí,
las
noches en temblor de tanto anhelar la calma,
la
vida misma empeñándose
en
colocarle una coraza al recuerdo
y
tan sólo el remedio de escribir
-casi
convencido-
que
después de ti hay vida.
El dolor
es fácil de retratar.
Dime
tú cuánta belleza
hay
en la tristeza
que
no quiero salir de ella.
