jueves, 31 de octubre de 2013

Certeza




Y es que realmente yo no sé qué es lo que siento por ti, nunca pude diferenciar entre un capricho, un querer o estar enamorado. Solo sé que lo que siento por ti no lo siento con nadie más. Y a fin de cuentas, ¿qué importa la diferencia? si hoy admito que el capricho, el querer y el amor, sólo pueden sentirse contigo. 




Jonathan Ulloa

lunes, 28 de octubre de 2013

Parto




De un mal polvo a la muerte del sol
la noche no se contuvo y me parió.
Fue grave el acontecimiento,
pues no figuraba en las rutinas del calendario,
ni se esperaba un poeta más.
Reviéntame sin temor a salpicarte
Le clamaba la noche
a esta luna a punto de parir.
Un día cualquiera,
la hastiada noche alumbró a este mito,
cobrándole así las deudas
a los callejeros que en su nombre
repetidas veces fornicaron. 
Nada estuvo fraguado,
todo fue accidentado.
No anuncié cuando venia,
ni siquiera sabía que llegaba.


domingo, 20 de octubre de 2013

Al otro lado de la acera




La vida suele vaciarse y llenarse de la misma forma que un shoot de tequila. Lo mismo pasaría con nosotros dos si no tomas el riesgo de jugártela. El amor está lleno de eso, de peligros y aciertos que te encumbran y te avientan, no lo pierdas por temores paradójicos. Y si solo tienes miedos,  verás pasar la felicidad frente a ti y no podrás hacer nada por atraparla cuando ya haya cruzado la acera. Toma riesgos, las mismas oportunidades pocas veces vuelven en la misma intensidad de cuando se pararon para saludarte. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Comedia



Este asuntico se me ha vuelto una comedia, una guerra de esas que no se puede ganar. El punto fue la debilidad de atacarte con estos ojos que no te saben mentir. Nunca fui de los que plancha sus camisetas antes de salir, ni de los que suele lustrar sus zapatos para ir a tu encuentro. Fui más bien, de  los que suele pararse en una esquina a esperar el aventón para volver a casa, de los que esperan sólos en la Plaza tu absurdo regreso.



Jonathan Ulloa.

Suicidio





Tal vez cometa suicidio 
queriéndote así,
sin ver el peligro
que conlleva maniobrar sobre un amor 
de alas rotas.
Fue fácil olvidarte mientras no estabas;
reforcé aquella excusa 
de querer no extrañarte
en esos días en que tu recuerdo 
no escuece con la misma intensidad.

En ese instante de quererte
a menudo, casi siempre,
viví cegado por las luces
de tener que estar sin ti
en mitad de la oscura noche de invierno.
Fui un poema inconcluso olvidado 
en el diario
y caminar ha sido un remedio natural 
contra la resaca emocional.
Pero aún tengo a mis demonios 
vivos,
estallados, 
contándote.

Olvidar,
esa palabra arrasadora
que parte en dos el alba, 
que se duplica en las noches hirientes 
en las que cada latido marca el aliento final
de un pasado feliz. 
Excluirla es otro fin,
una mentira más de esas 
que solo llegan a entender los cobardes.

Vuelve
y te vuelvo a querer.
Nunca pude desplazar tu recuerdo
hacia la papelera de reciclaje.
Olvidarte es solo una leyenda,
tal vez
un pequeño suicidio.


Caminata




Los paseos son más agradables
cuando vas de mi mano
y nos abrimos camino
entre las flores de la plaza.

Son más gratas las tardes
cuando apenas llueve,
y entre las gotas que nos mojan,
me sonríes.




Jonathan Ulloa