lunes, 19 de enero de 2015

Nuestro primer tú y yo no pudo ser mejor

Poema compuesto a dos manos con Flor Tapia.

Hoy dejaré a media asta
una vela encendida
en el buró de nuestra habitación.
Que la luz no se extinga
hasta habernos bebido
una noche entera.

Y hacerte venir
dentro de mi
antes que el helado viento
de Puebla
apague la llama.

Quiero abrir tus piernas
y desayunarte
como el Colibrí
a la flor más jugosa del viñedo.

No sé tú,
pero yo puedo darte más
por la mañana,
por la tarde
y por la noche.
Según
lo que tu cuerpo aguante.
No sé,
dormirme la vida entera
contigo.

Y luego volver
a la necesidad de esta rutina.
Que tu pecho
descanse sobre el mío
y que el lunar entre tus senos
sea la causa
que mantenga encendida la flama
de ésta vela
hasta el otro día.



viernes, 16 de enero de 2015

Se fantasma

Cuando me pregunto
el tiempo que llevo siendo
el caudillo
de mis propios momentos,
leo un  verso corto
escrito en el lienzo
de tus senos:

Yo no quiero
que el fantasma de la suerte
me asalte los domingos.
Que no me salve
de escribirte versos en el vientre,
que la mitad del universo
no está en el centro
del continente
sino en los pliegues
de tu ombligo.

Yo no quiero
que me observes sonreír.
Conoce el lado débil de mi alma,
se la semilla y no la cáscara.  
La chimenea
de mi razón más frustrante
cuando me fumo los sentidos.
Soy como las obras de arte
mal remuneradas
pero sabes pagarme
con el precio de las mieles
de tu espalda.

Me serviría poco
si agonizaran mis domingos,
no me importa
si no retornan los pasados.
Soy más fuerte
cuando presiento
que esta noche llegas entera.
Quiero que tu pesadilla
sea quien me espante
cuando duermo
y no los fantasmas
de tu ausencia
al despertarme.

Se quien me encienda 
los cigarros mientras pinto,
quien pierda la mirada
viendo una de mis obras
recién terminada.
Soy unas narices abiertas
por tus manos
que huelen a futuro.

No seas
la que me salve del pasado.
Se la carne,
el tornado en mis entrañas,
se las venias del tiempo
que responden mis auxilios.
No seas
las sabanas
caídas al pie de mi cama.
Se quien enfríe
los violento versos de mis dedos.

Nos estamos
poniendo viejos
y el destino nos reclama.
Estoy solo de paso
pero siempre querré quedarme
un poco más en tu regazo.
Me gusta untar
las heridas de mis llagas
porque recuerdo sus
causas en mi palmas.
Y todo ésto me lleva a ti.

Sin mucho ruido
me reclamo sigiloso 
por todas esa muertes
que provoco
cuando abro
la puerta y entras tú
para dormir en mi cama.

Y contigo
Soy todo lo contrario,
te muestro
que el tiempo solo es valido
si en tu diario
llevas actos del pasado.

Yo no quiero
que el fantasma de la suerte
me asalte los domingos.
Quiero
que comprendas
que la palabra libertad
está en tu pecho
y no en las alas
de tu cuerpo.  

martes, 13 de enero de 2015

Sucesos en tiempos de verano

Todo aquí huele a ti.
No hay sitio que te desconozca.

El verano lo viste todo
de soles nuevos
y mis pies caminan descalzos
por toda tu espalda,
quizá por eso acabo siempre pensando 
que eres el camino de vuelta a casa.

Ésto es del destino:
el lugar más seguroson todos aquellos 
donde tú estás. 

Atraviesas la persiana
y te conjugas en presente.
Dices que el amor es una estación
que sólo muere si no la ves pasar.
Y para mi esa palabra solo tiene sentido
si eres tú quien la pronuncia.

Has embestido los kilómetros
abriéndole el alma la calma
y sacas el monstruo que llevo dentro,
el de siglos,
el que parte en dos la poesía.  
Y llevo mucho tiempo esperando que tus dedos 
colisionen con los míos,
que seamos tacto
y que el mundo a través de ellos
sea un puente al porvenir.

No sé mucho de tus alas
ni de la vida que vive tras tu espalda
ni te conozco lo suficiente,
nunca supe descifrarte sin tener
que abrirte una herida.
Sin embargo puedo decirte
que recostarme en tu pecho
y escucharte palpitar
fue la mejor manera de aprenderte.

Suelo confundir tu rostro 
con la incertidumbre hermosa que depara el futuro,
me tocas con tu forma tan suave de besar el alma,
te precipitas queriendo alcanzarme violentamente
-como un portazo a quema ropa-
y lo logras.
Tú deseas sueños que nunca pudiste cumplir, 
yo me vuelvo un sueño que te alcanza.

Todo me recuerda a ti:
los cuadros de Gauguin,
los libros de Allende,
la canción de los desocupados en los buses,
los faroles encendidos de la plaza por la noche,
las flores carmesí de mi patio.
Todo,
todo te reinventa.

Está claro que no es suficiente
necesito no ver más los aviones,
no hablar del tiempo
ni de las tardes ni del encuentro,
necesito escribir menos
y sentirte más.

Ahora sé
que el abrigo más seguro
es cuando tu mano cubre la mía.
Creía que el invierno
podía coagularme las entrañas.
No fue así,
vienes eterna de verano.

sábado, 10 de enero de 2015

En mi mente hay un letrero

Escribir sobre las cosas me ha permitido soportarlas.
Charles Bukowski



 Al paso que voy, uno de estos días terminaré creyendo que la infusión se irá cuando doble la esquina. Aún no lo he hecho. No creo ser ya parte del tiempo aprisionado en mis fotografías de hace varios años, ni los autorretratos de antaño que viven colgados en mi cuarto. Suelo creer que soy unos ojos que se untan con los parajes de la noche. Y soy el tiempo que viene como vienen las catástrofes que no se anuncian, ni se comprenden, que solo se aceptan.

 Los temores no son espontáneos, siempre surgen cuando termino de escribir, y eso me agrada, detiene su marcha y su evolución. Soy yo mismo cuando soy el borrador y no el lápiz, con esta rara diferencia claro, de que yo y mis múltiples yo nos leemos repetidamente por si nos faltó borrar un poco más. La vida, a veces, es una letra pequeña del corazón que se observa encontrando la lente adecuada que surge de las emociones incompletas. Y es eso lo que comprende mi alma.

 Luego hay que volver a escribir, cuando el tiempo nos remueve del lugar que fuimos un día antes. Y puede ser una batalla perdida en la que siempre ganas un poco más de lo que pierdes. Por eso, un día de muchos quise hacer un poema y sólo emergió un dilema. Ese de saber si alguien más me lee de la misma forma en la que yo me entiendo.

Suelo tener mis ayeres en tiempo presente para volver por si el futuro no funciona. Por si se quiebra el calendario y las mañanas me ponen un difícil itinerario antes de incrustarme yo mismo estas ganas de tener ganas. El futuro es un estado que ya ha pasado de moda si se abusa de él. Y es el miedo muchas veces la causa de avanzar y ser o estar en el lugar adecuado. Qué se yo, se vive y se sobrevive al mismo tiempo, o se sobrevive para aprender a vivir. Yo hago las dos cosas a la vez pero no sé en qué orden. Para recordarlo, en mi mente he puesto un letrero que dice lo siguiente: Una vida sin orden es una vida más placentera, recuérdalo, Jonathan. 

El resto es secundario.



Jonathan Ulloa.