lunes, 13 de abril de 2015

Mi pasado a cuestas




Siempre esperé un golpazo 
fuera de la suerte,
un regalo,
una mirada que lo cambie todo
Y te encontré.
Pero antes de eso fui muchos ayeres 
a los que regresaba o de los que huía,
según el presente que vivía.

Traje conmigo una gran herida,  
lo que para otros 
es un lugar de memorias inconscientes
que los despertaba de vez en cuando,
para mí, era un sueño deshecho 
que aguardaban en el pasado
el sitio, el momento exacto
para estallar en mi cabeza.

Pude renunciar a cerrar la percha,
a rellenar el agujero entre ese tiempo y el mío.
Pero necesitaba volver a mí mismo.
Fui un cobarde,
el cuerpo me pedía avanzar y no tuve elección.
Y recuerdo los lugares,
las huellas que dejé años atrás en el olvido.

Los recuerdos son heridas que agonizan,
son todas agujeros de balas 
que no resistieron mi camisa de fuerza.
Todo dejó de encajar con mis nuevos orificios.
Subir a los suburbios era volver hacia el pasado
-quizá al futuro-
para autodestruirme
tal vez reinventarme-
Todo es válido en la desesperación.
El presente fue el entretelón 
de un pasado que volvía intermitente.

Pero contigo, amor,
no necesito llevar mi pasado a cuestas.
No necesito volver y mirarme antes de ti.
Ahora soy una autopista y tú mi vehículo.
Contigo hay un futuro aunque estén las luces apagadas,
y no temo quedarme con sed a medio camino
si beber no es otra cosa que agarrar tu mano.
Ya no miro hacia atrás,
el pasado es una estatua de sal
escrita en el génesis de mi memoria.

Cuando el pasado me ataque,
sabré que es por falta de oficio.
Por eso, enséñame a ser un obrero,
a comprender qué hace que me quieras tanto.
Será porque me amas, 
porque me ves como un espejo
o será que soy yo que te confundo conmigo
y esa es la misma clase de amor que siento hacia ti.

El pasado -como todo-
termina olvidándose,
y tan solo me trae el recuerdo
de que son retazos de una vida mal herida 
colgados en algún cordel de la memoria
y que aún no he podido descolgar.  
Pero no llevo mi pasado a cuestas,
Y no lo haré más.

Hablo de ti como si fueses una puertas entreabierta
a la cual corro como un niño desesperado
para sentirme seguro.
Ahora tengo un hogar,
una ventana,
un techo,
un lugar de recreo
que me deja saber que lo único que me queda de pasado
es el recuerdo de lo que me hacía falta
para que ahora seamos un futuro que se va completando.

Y por eso te amo,
y por eso me amas:
porque el horizonte sólo se abre cuando tú sonríes.
No temas,
 perdí el miedo gracias a ti,
derrumbé todos los puentes que conectaban 
al que fui del que ahora soy.
Después de todo
“una persona que no acepta su pasado no tiene futuro.”
Acepto las cicatrices si estas tú para besarlas.

Y si algún día subo a mis suburbios
lo haré contigo
para que sepas que mi pasado era tan incompleto 
antes de ti.

Y sabrás que mis calles se construyen a tu lado,
y las tuyas conmigo son una autopista.
Tú reconstruyes todo con una mirada al mundo, 
yo lo hago solo observándote a ti.