jueves, 27 de marzo de 2025

Fuera de mí




Sigo aquí, 
quieto entre las ganas y la impotencia,
plantado y sin moverme 
por temor a lo inseguro.
Mientras, pienso en ti 
como pienso en el verano,
en el silencio, en la lluvia, 
en lo que no regresa si no es 
para avivar las sombras.

Pero es tarde
esté donde esté,
en este lugar o fuera de aquí
sigue golpeando tu recuerdo, 
las horas de tu ausencia,
tu forma de volver una y otra vez,
de herirme sin siquiera tocarme.
Y moverse resulta incierto,
miedo a que ya no duelas
a que todo el peso de los años
sean sólo un puñado de cenizas.

Quizá no sea el lugar,
tal vez sea algo más,
algo pegado a mi piel que no puedo arrancar.
Como si la solución fuese galopar
fuera de mí hacia ningún sitio.

Yo nunca quise olvidarte,
tan sólo que no dolieras.

domingo, 18 de agosto de 2024

Entre la despedida y el despojo

 




Este amor tenía más heridas que sueños,
bailaba en la boca de un cráter 
y no se quemaba,
el dolor parecía anestesia.

Estaba lleno de frío
y ni siquiera era invierno.

Siempre fue así:
acostumbrado a vivir en terremotos,
escuchando no más que el derrumbe,
el fresco recuerdo de aquellas cosas
que ya no son pero duelen
como si apenas naciera la herida.

Así son ciertos romances,
se acostumbran al caos,
a la tristeza diaria de levantarse y saber
que todo se apaga lentamente
como un barco que se aleja de los faros.

Así terminan ciertas historias,
como el tiempo que se pierde
entre la despedida y el despegue,
huyendo antes, mucho antes que sea tarde.
Como esos amores que olvidan en silencio
hasta que en lugar de una herida
queda sólo una tenue cicatriz.


martes, 9 de noviembre de 2021

Pasa el Otoño

Qué cosa rara es el amor cuando termina, hay que recorrer una montaña fría y llena de neblina, ver fantasmas y salir de ella de a poco -lleno de nada, vaciado de todo- hasta que se dispersa y no encuentras más que el horizonte y vuelves a empezar, porque no hay otra opción. Y qué bueno que así sea.

No sentir nada en las canciones es preocupante, entendería que solo hay vacío donde antes hubo un algo, donde el dolor ya no reposa, incapaz de sentir la dulce tristeza que deja el desamor y a no escuchar cómo crujía la soledad cuando intentaba despegarme de ella.

Ahora es distinto, pienso en ti como algo que se aleja de a poco, como un viaje incierto con boleto de vuelta, como una noche corta y tranquila en el invierno, como un ruido fuerte que va bajando el volumen. Quizá sea el tiempo labrando el horizonte, mostrando esa capacidad de ordenarlo todo en mitad del caos.

Y lo hago sin rencores, sin señalar culpables; pero con el corazón aún en trozos que no logran encajar entre sí. Las mentiras no se reflejan en el espejo, así que no puedo convencerme de que las mañanas no son aplastantes y que antes de dormir no escarbo en mi mente para encontrar lo que pudo ser, colmado de pasado y de todas esas cosas absurdas que deben olvidarse.

Por mi parte tengo el arte, las caminatas diarias en soledad y esta manera de escribir sobre lo que entiendo pero no puedo aceptar. Así que el olvido se vuelve un ritual que llega con el paso de los días, es cuestión de esperar la amnesia, el golpe certero del tiempo en la sien; pero con la convicción inquebrantable de poder adelantarlo haciendo todo eso en lo que tengo tanta, tanta, tanta experiencia: ser un completo desastre y no hacer nada por remediarlo.

viernes, 22 de enero de 2021

Estoy ahí

Es extraño escribirte después de tanto tiempo,
no sé bien porqué sucede,
es como un pasillo oscuro al que vuelvo
cada vez que quiero perderme del mundo.

Imagino lo que pasaría
si volvieras de una manera distinta
esa idea tan lejana y cercana
se parece a la esperanza herida arrastrada por las lágrimas
se parece a la desesperanza
rondando como un buitre sobre ella misma.

En el fondo sigo pensándote
como si fueses lo único
que ocupara todo mi cerebro.

Y lamento la insinceridad
cuando redacté en el móvil
todos esos motivos que tú ya sabes
y me arrepentí.
No fue difícil escribir
desde las entrañas, desde el recuerdo
que más que recuerdo es futuro incompleto.
Fue por el miedo a no saber qué pensarás después de volver a escuchar una vez más
que no te olvido.

Fue mejor así,
escribir desde el silencio,
esperar que vuelvas
sólo cuando quieras hacerlo,
cuando quieras hallarme para encontrarte.

Cuando lo hagas
tal vez encuentres la casa distinta:
algo vacía, menos cálida
con distintos colores, ventanas cerradas,
olor a óleo y a pasado,
a hogar inconcluso y quizá,
en un lugar distinto al de la última vez.

Pero siempre siempre siempre
me encontrarás adentro.

viernes, 28 de agosto de 2020

A pesar de los años

 


Ya no seremos los mismos después de nosotros,
cada beso, cada herida nueva,
cada recuerdo que venga
tendrá un sabor distinto.
Seremos más viejos y menos libres
y nuestras calles ya no harán esquina.
 
En el tiempo caminará nuestro recuerdo
sin que escueza el pasado
y aquel verano en nuestras fotos
habrá cambiado de estación.
Seguirán resonando el algún bar
aquellos poemas que escribí para ti,
pero ya no abrirán más puertas
serán otoños en la memoria.
 
Tocaremos nuestras llagas cada viernes solitario
y nos dolerá no haber creído
que el amor es suficiente,
las canciones de amor no nos punzarán el corazón
y en el teléfono no habrá más que intentos.
Nos reconciliaremos con el amor propio
y seremos mejores amantes,
tropezaremos con amores efímeros,
nos desenamoraremos de otros cuerpos
y apenas tendremos tiempo de pensar en nosotros.
 
Y, a pesar de todo,
si volviéramos a vernos nos reconoceríamos.
 
Volvería el tornado en las entrañas
y ese cosquilleo en el corazón
por añorar aquello que nunca fuimos.
Recordaremos lo que hizo el amor con nosotros,
recordará el amor lo que hicimos con él.
 
Pero no será igual,
seguiremos encontrando nuevas desventuras
entre las faldas de un futuro inexorable,
habrán cerrado todas las heridas 
dejó el olvido.
 
Todo después de nosotros:
las calles solitarias a la vuelta de casa,
la música que aliviana la noche,
los años como trenes solitarios,
nuevos cuerpos moldeando el colchón,
el dolor del pasado viendo a través de la ventana,
la impotencia, la vida que sigue,
nada será igual…
 
a pesar de los años.

domingo, 12 de julio de 2020

3000 kilómetros



Voy midiendo la distancia que hay
entre tu hogar y el mío,
entre tu cuerpo y mis ganas.
¿qué tan lejos podría estar?
ni los años, las heridas
o los ayeres estirados hasta romperse
podrían decírmelo.

¿Por qué pensar en los kilómetros
si la distancia está en otras formas?

Caminar se ha vuelto pesado
si es para buscarte
voy a ti pero no veo el horizonte
me tiembla el recuerdo en el pecho
y es tan intenso como intentar olvidarte
y es triste pensar en ello,
porque el camino es largo
y no sé si voy a encontrarte
cuando llegue.

¿Iba a perder el tiempo
sólo por volver a ver tu sonrisa
una y otra vez
y sentir ese vértigo interminable
mientras me miras a los ojos? 

Mientras, hago la maleta: 
dos fotos, treinta poemas, 
el doble de mis miedos 
y la fe inquebrantable de hallarte 
siguiendo las huellas de tus últimos fracasos. 

Una cosa es segura:
no hay distancia
entre tú y yo sólo hay
un intento de diferencia.

domingo, 5 de abril de 2020

Cinco años


Pocos años conmigo, una eternidad sin ti
frenando el impulso de quién sabe qué
al violento huracán de una vida
que no logro asimilar.

Voy perdiendo la cuenta de todo
pero aún sé cuánto me queda
por recordarte.
Uno que dos intentos más por verme
en el horizonte sin darme la vuelta,
sin sentir en las entrañas la manía incontrolable
de caer en ese hueco que dejaste
de abrazar ese fantasma que eres.

Ahora no sé qué será de ti
si pensarás en mi a ratos,
si le dedicas toda tu energía a otro corazón y no te quedan fuerzas para el mío.

No me molesta tu crecimiento
tu manera descomplicada y exacta
de pasarle un borrador a tus ayeres.
Lo siento por mi
por escuchar tu voz cada que
intento olvidarte
por esperarte incluso después
de que tú no recordaras el camino de vuelta.

Siempre con la cabeza en el futuro
y el corazón en el ayer
tan lejos del final y tan cerca de ti.