Tal vez cometa suicidio
queriéndote así,
queriéndote así,
sin ver el peligro
que conlleva maniobrar sobre un amor
de alas rotas.
que conlleva maniobrar sobre un amor
de alas rotas.
Fue fácil olvidarte
mientras no estabas;
reforcé aquella excusa
de querer no extrañarte
en esos días en que tu recuerdo
no escuece con la misma intensidad.
en esos días en que tu recuerdo
no escuece con la misma intensidad.
En ese instante de
quererte
a menudo, casi siempre,
viví cegado por las luces
de tener que estar sin
ti
en mitad de la oscura noche de invierno.
en mitad de la oscura noche de invierno.
Fui un poema inconcluso olvidado
en el diario
en el diario
y caminar ha sido un remedio natural
contra la resaca emocional.
contra la resaca emocional.
Pero aún tengo a mis
demonios
vivos,
vivos,
estallados,
contándote.
contándote.
Olvidar,
esa palabra arrasadora
que parte en dos el alba,
que se duplica en las noches hirientes
en las que cada latido marca el aliento final
de un pasado feliz.
que se duplica en las noches hirientes
en las que cada latido marca el aliento final
de un pasado feliz.
Excluirla es otro fin,
una mentira más de esas
que solo llegan a entender los cobardes.
que solo llegan a entender los cobardes.
Vuelve
y te vuelvo a querer.
Nunca pude desplazar tu
recuerdo
hacia la papelera de reciclaje.
Olvidarte es solo una
leyenda,
tal vez
un pequeño suicidio.

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