un regalo,
una mirada que lo cambie todo
una mirada que lo cambie todo
Y te encontré.
Pero
antes de eso fui muchos ayeres
a los que regresaba o de los que huía,
a los que regresaba o de los que huía,
según el presente
que vivía.
Traje conmigo una gran herida,
lo que para otros
es un lugar de memorias inconscientes
que los despertaba de
vez en cuando,
para mí, era un
sueño deshecho
que aguardaban en el pasado
el sitio, el momento exacto
para estallar en mi cabeza.
Pude renunciar a
cerrar la percha,
a rellenar el
agujero entre ese tiempo y el mío.
Pero necesitaba
volver a mí mismo.
Fui un cobarde,
el cuerpo me pedía
avanzar y no tuve elección.
Y recuerdo los
lugares,
las huellas que dejé años atrás en el olvido.
Los recuerdos son heridas que agonizan,
son todas agujeros
de balas
que no resistieron mi camisa de fuerza.
Todo dejó de encajar
con mis nuevos orificios.
Subir a los suburbios
era volver hacia el pasado
-quizá al futuro-
para autodestruirme
–tal vez reinventarme-
Todo es válido en la desesperación.
El presente fue el
entretelón
de un pasado que volvía intermitente.
Pero contigo, amor,
no necesito llevar
mi pasado a cuestas.
No necesito volver y
mirarme antes de ti.
Ahora soy una
autopista y tú mi vehículo.
Contigo hay un futuro
aunque estén las luces apagadas,
y no temo quedarme
con sed a medio camino
si beber no es otra
cosa que agarrar tu mano.
Ya no miro hacia
atrás,
el pasado es una
estatua de sal
escrita en el génesis
de mi memoria.
Cuando el pasado me
ataque,
sabré que es por
falta de oficio.
Por eso, enséñame a
ser un obrero,
a comprender qué
hace que me quieras tanto.
Será porque me amas,
porque me ves como un espejo
o será que soy yo
que te confundo conmigo
y esa es la misma
clase de amor que siento hacia ti.
El pasado -como todo-
termina olvidándose,
y tan solo me trae
el recuerdo
de que son retazos
de una vida mal herida
colgados en algún cordel de la memoria
y que aún no he podido descolgar.
y que aún no he podido descolgar.
Pero no llevo mi
pasado a cuestas,
Y no lo haré más.
Hablo de ti como si fueses una puertas
entreabierta
a la cual corro como un niño desesperado
para sentirme seguro.
para sentirme seguro.
Ahora tengo un hogar,
una ventana,
un techo,
un lugar de recreo
que me deja saber
que lo único que me queda de pasado
es el recuerdo de lo
que me hacía falta
para que ahora
seamos un futuro que se va completando.
Y por eso te amo,
y por eso me amas:
porque el horizonte
sólo se abre cuando tú sonríes.
No temas,
perdí el miedo gracias a ti,
perdí el miedo gracias a ti,
derrumbé todos los puentes que
conectaban
al que fui del que ahora soy.
al que fui del que ahora soy.
Después de todo
“una persona que no
acepta su pasado no tiene futuro.”
Acepto las cicatrices si estas tú para besarlas.
Acepto las cicatrices si estas tú para besarlas.
Y si algún día subo a mis suburbios
lo haré contigo
para que sepas que mi pasado era tan incompleto
antes de ti.
antes de ti.
Y sabrás que mis
calles se construyen a tu lado,
y las tuyas conmigo
son una autopista.
Tú reconstruyes todo con una mirada al mundo,
yo lo hago solo observándote a ti.

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