No hallé nunca
fechas de vencimiento en mi calendario
ni sugerencias de
nombres al final,
tampoco hay días
festivos subrayados
prometiendo una salida solitaria.
Solo hay sueños que son como dientes de León.
A veces hay ayeres a tiempo completo
pero por ti nacen bailes
a contra mudanza.
Y no juego a salvarme porque no ha hecho falta,
siempre
estuviste en mi lista de primeros auxilios.
Me gusta más jugar con las letras,
mezclar tu nombre con
el mío
para inventarle otro sinónimo a la futuro.
Decirte que en mi calendario
hay una fiesta por tu causa
y aquello desafía
todo presagio de olvido,
de tormentas y
contratiempos.
También podría decirte cosas que no sabes.
Decirte por ejemplo,
del itinerario en tu espalda,
que los días son escarcha cuando la veo,
que sé que bailas para mi cuando llega la noche
y haces mil intentos por robar mi atención,
que recogerte el cabello al tiempo que bostezas
es la aurora con la que me levanto cada mañana.
Te conozco, amor libre,
aunque de vez en cuando descarriles.
Aprenderte no
fue cuestión de tiempo,
fue
cuestión
de quererte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario