lunes, 19 de diciembre de 2016

Con algo de suerte


La soledad determinó el cambio, 
los días en el que nada pasaba 
pero a la vez todo volvía a ser por sí mismo.
Quizá era cuestión de madurez aceptar todo lo que viene 
después de la huida y el desastre,
luego de esos días en el que ya no éramos 
un amor de noche de gala. 

Como si no lo supiéramos:
la herida solo duele el tiempo que le permitas sangrar.

Fue leve el disparo
que la hiel del recuerdo no cubrió más mis noches
desde que olvidé nombrarte en ellas.
Pero sería un error creer que todo acaba aquí,
que nunca volveré a mirar atrás sin ganas de regresar.

Yo sigo esperando volver a octubre,
a la magia de los primeros versos
que te escribí cuando lo eras todo,
a la fe agónica de que también piensas en mi.

O, por lo contrario, volver
a las ganas efímeras de quien no ama,
a las tardes de escritura,
a la rutina insaciable del calendario
con los pasos lentos de alguien que busca algo que no sabe,
a las calles ocupadas de gente indiferente.

Volver a encontrar nuevos cuerpos
en un café donde no te espero,
besarle la pena al azar
y quizá, con algo suerte,
volver a encontrarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario