Es extraño escribirte después de tanto tiempo,
no sé bien porqué sucede,
es como un pasillo oscuro al que vuelvo
cada vez que quiero perderme del mundo.
Imagino lo que pasaría
si volvieras de una manera distinta
esa idea tan lejana y cercana
se parece a la esperanza herida arrastrada por las lágrimas
se parece a la desesperanza
rondando como un buitre sobre ella misma.
En el fondo sigo pensándote
como si fueses lo único
que ocupara todo mi cerebro.
Y lamento la insinceridad
cuando redacté en el móvil
todos esos motivos que tú ya sabes
y me arrepentí.
No fue difícil escribir
desde las entrañas, desde el recuerdo
que más que recuerdo es futuro incompleto.
Fue por el miedo a no saber qué pensarás después de volver a escuchar una vez más
que no te olvido.
Fue mejor así,
escribir desde el silencio,
esperar que vuelvas
sólo cuando quieras hacerlo,
cuando quieras hallarme para encontrarte.
Cuando lo hagas
tal vez encuentres la casa distinta:
algo vacía, menos cálida
con distintos colores, ventanas cerradas,
olor a óleo y a pasado,
a hogar inconcluso y quizá,
en un lugar distinto al de la última vez.
Pero siempre siempre siempre
me encontrarás adentro.
viernes, 22 de enero de 2021
Estoy ahí
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