Si
supieras
qué
tan cruel es el olvido
volverías
para que te recuerde
cada
sesenta segundos por minuto,
y
no te alcanzaría el tiempo.
Si
supieras
cómo
cortar esa cuerda
que
te ata a mí,
cómo
quitarle las manchas
al
pasado que se cuelga
de tus
ropas sin estreno,
lo
pensarías dos, tres
y
hasta cien veces
antes
de hacerlo.
Si
yo supiera
que
no puedes hacerlo
y
no por falta de ganas.
Que
te hizo falta
aprender
del coraje
y a
mi a no hablar de valentías
entre
fantasmas de recuerdos.
Si
supieras
que
quiero saber
qué
es lo que escondes dentro,
qué
hace que no te marches
pero
no vengas a buscarme.
Saber que me observas
entre
mil formas
sin
usar más que los ojos
de un
corazón desprovisto
de
armaduras.
Si
supieras lo que hay dentro de ti:
una
llama que no quema,
que
no se extingue
pero
asfixia.
Que
son señales de humo
escapando
como dudas
a
la presión.
Que allí donde nada queda y todo sobra
no existe fecha limite
para
olvidar,
pero
si para empezar de cero.
Si
supieras ver el mundo
sin
usar tus anteojos reformistas,
sin
salir de casa los domingos,
sin
tener que ocultar las suturas
de
aquellas noches sin nosotros
lo
sabrías todo
y no
sería más un espejo roto,
un
camión de mudanza,
un
secreto en la caja fuerte
sin clave de liberación.
Si
supieras
que
es cuestión de sacudirse el alma,
de
limpiarse los restos,
de descoser
los vínculos con la herida,
de
revolcarse con el recuerdo
sin
tener que desnudarle
la
vergüenza.
Si lo
supieras todo
pequeña,
obtendrías
el valor
que te hace falta
y al que tanto temes
y es seguro que te marcharías.
No.
Es
mejor que no lo sepas.

¿Cómo intentas hablar a través de los versos?
ResponderEliminarRespiras, vives, mueres. Eres un inhalador de letras de un abecedario desordenado
Gracias, supongo que la poesía es eso, respirar, morir y vivir. Saludos gratos.
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