sábado, 8 de agosto de 2015

Sacudirse el alma



Si supieras
qué tan cruel es el olvido
volverías para que te recuerde
cada sesenta segundos por minuto,
y no te alcanzaría el tiempo.

Si supieras
cómo cortar esa cuerda
que te ata a mí,
cómo quitarle las manchas
al pasado que se cuelga
de tus ropas sin estreno,
lo pensarías dos, tres
y hasta cien veces
antes de hacerlo.

Si yo supiera
que no puedes hacerlo
y no por falta de ganas.
Que te hizo falta
aprender del coraje
y a mi a no hablar de valentías
entre fantasmas de recuerdos.

Si supieras
que quiero saber
qué es lo que escondes dentro,
qué hace que no te marches
pero no vengas a buscarme.
Saber que me observas
entre mil formas
sin usar más que los ojos
de un corazón desprovisto    
de armaduras.

Si supieras lo que hay dentro de ti:
una llama que no quema,
que no se extingue
pero asfixia.
Que son señales de humo
escapando como dudas
a la presión.
Que allí donde nada queda y todo sobra
no existe fecha limite
para olvidar,
pero si para empezar de cero.

Si supieras ver el mundo
sin usar tus anteojos reformistas,
sin salir de casa los domingos,
sin tener que ocultar las suturas
de aquellas noches sin nosotros
lo sabrías todo
y no sería más un espejo roto,
un camión de mudanza,
un secreto en la caja fuerte 
sin clave de liberación.

Si supieras
que es cuestión de sacudirse el alma,
de limpiarse los restos,
de descoser los vínculos con la herida,
de revolcarse con el recuerdo
sin tener que desnudarle
la vergüenza.

Si lo supieras todo
pequeña,
obtendrías el valor
que te hace falta
y al que tanto temes
y es seguro que te marcharías.

No.
Es mejor que no lo sepas.

2 comentarios:

  1. ¿Cómo intentas hablar a través de los versos?
    Respiras, vives, mueres. Eres un inhalador de letras de un abecedario desordenado

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, supongo que la poesía es eso, respirar, morir y vivir. Saludos gratos.

      Eliminar