lunes, 21 de julio de 2014

Entre flores y ayeres



Para Andrea Mendieta.

En tantos años aprendí a observarte sin la necesidad de verte a los ojos.

  No tienes las ganas puestas en este poema, en el motor de éste presente, ni en el sueño fugaz de cada madrugada cortante. Pero sí que tienes ganas de volver a sentirte, de que el ayer y el futuro sean uno solo.

Y te salven.
Ni los abrazos más vacíos duelen tanto como los que nunca diste.
Ni los días pierden tanta magia como la que sin querer has regalado.

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