No tienes las ganas puestas en este poema, en el motor de éste presente, ni en el sueño fugaz de cada madrugada cortante. Pero sí que tienes ganas de volver a sentirte, de que el ayer y el futuro sean uno solo.
Y te salven.
Ni
los abrazos más vacíos duelen tanto como los que nunca diste.
Ni
los días pierden tanta magia como la que sin querer has regalado.

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