martes, 29 de julio de 2014

Soledad

Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Alejandra Pizarnik

A veces, soledad,
cuento mis pasos suspendidos
y me conceptúo. 

Quién diría.

Veo al mundo partir
y me tuesta el polvo de su andar.
Como un buen forastero,
en la noche pierdo mi fuerza nativa
y me vuelvo ficción.

Cuando me hablan de paz 

todo vuelve a su sitio:
las guerras retornan con la soledad,
el tiempo es un poema quebrado,
el mundo es Alighieri
y yo soy su infierno.

Todo brama presente a medio coser,

el errado andar es un buitre que busca las heridas,
las convierte en noches que se disuelven,
en instantes perpetuos,
en huellas que se pierden.

Mientras, permanezco solitario 

y soy ministro de un agujero en el presente,
del galope de mis doctrinas,
de todo lo que nace y se vuelve verso.

A veces, soledad,

cuento mis pasos suspendidos
y vuelvo a ser yo.
Quién diría,
A veces tengo siempre la razón
y veo al mundo partir.

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