martes, 2 de septiembre de 2014

Concepción del amor




Quiero encontrar una palabra que te abarque,
pero no he hallado alguna 
que sea más grande que tu nombre. 
¿cómo agregarle más color a la primavera?

Te diré, mi amor,
que el tiempo se ha apiadado de nosotros,
que todas las mañanas son como escarchas, 
que paseo mi mirada por tu cabello cuando te lo peinas,
que prefiero una de tus alas a volar sin ti.

Quizá lo nuestro es algo fugaz 
que Dios ha preferido embotellar,
ha querido que fuese todo un accidente,
que pareciese un choque de miradas
sin colisión detrás de los ojos.

Sabrás corazón, 
que leer el prólogo de un libro
y hablar de revolución tiene el doble de satisfacción
cuando me escuchas.
Tienes dentro esos paisajes que me gusta pintar,
los poemas que me encanta escuchar,
Tienes magia en la mirada
incluso encontrándote triste.

Te imagino en el espejo mirándote rara y anestesiada
dispuesta a darle batalla al mundo
cada vez que éste se encuentra sanando 
de una mala jornada.
Ya lo dije una vez: 
un corazón fuerte es aquel que puede destruir 
todo aquello que alimenta al desamor.

Me gustas tanto 
que hago poesía y hasta creo que es poesía.

Me gusta imaginarte en la distancia,
revolcando aquellos dichos de estar distantes.
Corazón, escúchame:
que cuando no estás te pienso y no huelo a soledad,
 que cuando me abrazas no importa si me falta el mundo, 
que siempre amaré que seas tan tuya 
y tan conmigo.

Vida mía,
generalizo al momento de concebir
mi definición del amor, de libertad.
Y siendo sincero,
cuando debo especificar todo esto,
llego únicamente a tu nombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario