Las cosas que nunca llegaremos a ser
nos recuerdan lo que somos.
Benjamín Prado
Tengo un montón
de fotografías arrinconadas,
como sonrisas que se van archivando
con el paso lento del tiempo,
como recuerdos
que se encarnan en los ojos
y se revelan cada vez que intentas
mirar abiertamente el mundo.
Y el mundo es mi hogar,
contigo o sin ti.
No lo digo yo.
El pasado vuelve, o nunca se va,
se esconde.
Hasta ahora llego a entenderlo,
precipitarse es morir anticipadamente.
Escribirte poesía
nunca fue tan difícil
si lo hago aguardándote.
No son profecías,
mucho menos certezas de victorias,
con el tiempo no se puede improvisar
intentos de recuperaciones.
Para recordarte
solo tengo la poesía
que son tragos para el corazón,
formas de extender nuestra resaca
hasta el próximo otoño.
El pasado vuelve,
y se queda más de la cuenta,
no se pasa los semáforos ni trae abrigo.
El amor, por ratos,
es una hipotermia que se cura con abrazos.
Escuchar tu nombre
es la forma más segura de cobijarse.

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