Escribir sobre las cosas me ha permitido soportarlas.
Charles Bukowski
Al paso que voy, uno de estos días terminaré creyendo que la infusión se irá cuando doble la esquina. Aún no lo he hecho. No creo ser ya parte del tiempo aprisionado en mis fotografías de hace varios años, ni los autorretratos de antaño que viven colgados en mi cuarto. Suelo creer que soy unos ojos que se untan con los parajes de la noche. Y soy el tiempo que viene como vienen las catástrofes que no se anuncian, ni se comprenden, que solo se aceptan.
Los
temores no son espontáneos, siempre surgen cuando termino de escribir, y eso me
agrada, detiene su marcha y su evolución. Soy yo mismo cuando soy el
borrador y no el lápiz, con esta rara diferencia claro, de que yo y mis
múltiples yo nos leemos repetidamente por si nos faltó borrar un poco más. La
vida, a veces, es una letra pequeña del corazón que se observa encontrando la
lente adecuada que surge de las emociones incompletas. Y es eso lo que
comprende mi alma.
Luego
hay que volver a escribir, cuando el tiempo nos remueve del lugar que fuimos un
día antes. Y puede ser una batalla perdida en la que siempre ganas un poco más de lo que pierdes.
Por eso, un día de muchos quise hacer un poema y sólo emergió un dilema. Ese de saber si alguien más me lee de la misma forma en la que yo me entiendo.
Suelo
tener mis ayeres en tiempo presente para volver por si el futuro no funciona.
Por si se quiebra el calendario y las mañanas me ponen un difícil itinerario antes de incrustarme yo mismo estas ganas de tener ganas. El futuro es un estado
que ya ha pasado de moda si se abusa de él. Y es el miedo muchas veces la causa de avanzar y ser o estar en el lugar adecuado. Qué se yo, se vive y se sobrevive al mismo tiempo, o se sobrevive para aprender a vivir. Yo hago las dos cosas a la vez pero no sé en qué orden. Para recordarlo, en mi mente he puesto un letrero que dice lo siguiente: Una vida sin orden es una vida más placentera, recuérdalo, Jonathan.
El resto es secundario.
Jonathan Ulloa.
El resto es secundario.
Jonathan Ulloa.

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