No hay sitio que te desconozca.
El verano lo viste todo
de soles nuevos
y mis pies caminan descalzos
de soles nuevos
y mis pies caminan descalzos
por toda tu espalda,
quizá por eso acabo siempre pensando
que eres el camino de vuelta a casa.
que eres el camino de vuelta a casa.
Ésto es del destino:
el lugar más seguroson todos aquellos
donde tú estás.
Atraviesas la persiana
y te conjugas en presente.
Dices que el amor es una estación
que sólo muere si no la ves pasar.
Y para mi esa palabra solo tiene sentido
si eres tú quien la pronuncia.
Has embestido los kilómetros
abriéndole el alma la calma
y sacas el monstruo que llevo dentro,
el de siglos,
el que parte en dos la poesía.
Y llevo mucho tiempo esperando que tus dedos
colisionen con los míos,
colisionen con los míos,
que seamos tacto
y que el mundo a través de ellos
sea un puente al porvenir.
No sé mucho de tus alas
ni de la vida que vive tras tu espalda
ni te conozco lo suficiente,
nunca supe descifrarte sin tener
que abrirte una herida.
nunca supe descifrarte sin tener
que abrirte una herida.
Sin embargo puedo decirte
que recostarme en tu pecho
y escucharte palpitar
fue la mejor manera de aprenderte.
Suelo confundir tu rostro
con la incertidumbre hermosa que depara el futuro,
con la incertidumbre hermosa que depara el futuro,
me tocas con tu forma tan suave de besar el alma,
te precipitas queriendo alcanzarme violentamente
-como un portazo a quema ropa-
y lo logras.
-como un portazo a quema ropa-
y lo logras.
Tú deseas sueños que nunca pudiste cumplir,
yo me vuelvo un sueño que te alcanza.
yo me vuelvo un sueño que te alcanza.
Todo me recuerda a ti:
los cuadros de Gauguin,
los libros de Allende,
la canción de los desocupados en los buses,
los faroles encendidos de la plaza por la noche,
las flores carmesí de mi patio.
Todo,
todo te reinventa.
Está claro que no es suficiente
necesito no ver más los aviones,
no hablar del tiempo
ni de las tardes ni del encuentro,
ni de las tardes ni del encuentro,
necesito escribir menos
y sentirte más.
Ahora sé
que el abrigo más seguro
es cuando tu mano cubre la mía.
Creía que el invierno
podía coagularme las entrañas.
No fue así,
vienes eterna de verano.

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